El Sapo común en Aragón (Bufo Bufo) - Common toad - Erdkröte


Identificación.
Con hasta 20 cm. de longitud en algunas hembras, el sapo común es el mayor anfibio presente en Aragón, los machos alcanzan tamaños algo menores. Robusto y con una piel muy rugosa, presenta unas grandes glándulas parótidas oblicuas a ambos lados de la cabeza. La coloración del dorso, aunque presenta grandes variaciones, suele ser marrón-castaño con manchas amarillo pálido. Los tímpanos son perfectamente visibles y posee unos característicos ojos con pupila horizontal e iris rojizo. Las patas anteriores carecen de membranas interdigitales y las posteriores, aunque no son muy grandes, llegan a cubrirle todos los dedos.

Distribución y hábitat.
Repartido por gran parte de Aragón, podemos encontrarlo casi en cualquier lugar y hábitat, tanto en las zonas más naturales y menos alteradas –carrascales, sotos fluviales, matorrales, zonas pseudoesteparias, etc.– hasta en los cultivos de todo tipo más o menos intensivos, faltando en las zonas más áridas. En el atlas y libro rojo de los anfibios y reptiles de España falta en numerosas zonas en las que se ha constatado su presencia, lo que evidencia que la distribución reflejada en esta publicación no se ajusta a su presencia real en nuestra comunidad autónoma. Durante las noches lluviosas de primavera es frecuente verlos incluso en el interior de poblaciones.


Reproducción.
Se reproduce durante la primavera, en algunos lugares muy tempranamente, realizando la puesta en balsas de riego, charcas profundas y cursos de aguas tranquilas. La puesta consiste en unos largos cordones que albergan hasta 8.000 huevos de color negro.

Alimentación.
Su dieta la componen todo tipo de animales de pequeño y mediano tamaño, llegando a capturar incluso pequeños ratones y topillos.

Comportamiento y otros datos.
Es uno de los anfibios que presenta una mayor actividad, soportando temperaturas más bajas que otros anfibios, por lo que, aunque realiza un reposo invernal como el resto de anfibios, puede llegar a observarse a lo largo de todos los meses del año si la temperatura no es demasiado extrema. Cuando algún predador o incluso el hombre intenta capturarlo, adopta una postura intimidatoria, levantándose sobre sus cuatro patas e hinchando el cuerpo, aparentando un tamaño mucho mayor que puede hacerles desistir. Si esto no funciona suelta un chorro de orina, agua, o una combinación de ambas sobre su captor, inocua para el hombre pero con funciones repelentes para sus predadores. De todas maneras la defensa más eficaz que posee es su veneno, segregado por unas glándulas de su piel y que es irritante para las mucosas de sus predadores. Varias rapaces y mamíferos llegan a “darle la vuelta” como si fuera un calcetín, devorando todo su cuerpo y quedando solo la piel, en caso de tragarlo entero, no es raro que lo vomiten al cabo de un rato. Este veneno es inocuo para el ser humano y únicamente podría causar una ligera irritación si tras tocarlo nos frotamos en ojos o boca.


Leyendas.
Entre las muchas fábulas y leyendas que rodean a los anfibios, entre ellos al Sapo común, está muy extendida la que le atribuye la capacidad de escupir veneno, totalmente infundada ya que carece de esta facultad. Esta creencia, la repulsa de algunas personas a esta especie y la ignorancia de otras han provocado y provocan la muerte de un gran número de ejemplares. Otra leyenda también muy extendida es la famosa y conocida “lluvia de sapos”, habiendo conocido a personas que juraban haberlo presenciado. La única explicación que puede darse a este hecho es que, tras la metamorfosis de las larvas, y tras abandonar el agua, estas se refugian en zonas cercanas evitando desplazamientos por la propia sequedad ambiental. En los alrededores de las charcas comienzan a concentrarse pequeños sapitos que están a la espera de la humedad que le proporcionen las primeras lluvias para comenzar a dispersarse. En el momento en que caen esas lluvias, salen todos a la vez, observando cientos de estos pequeños sapos corriendo por el suelo, hecho que presenciado por algunas personas podrán atribuirlo a su caída del cielo.


Amenazas y problemas de conservación.
Hace varias décadas era una especie más abundante de lo que es hoy. Entre sus principales amenazas figura la alteración, contaminación o destrucción de sus lugares de reproducción. Las transformaciones agrarias y la modernización de regadíos suponen otro grave problema para esta y otras muchas especies. En algunos lugares puntuales, cercanos a charcas y otras áreas de reproducción, los atropellos en las carreteras en noches primaverales producen una elevadas tasas de mortalidad.

Para conocer más del Sapo común:

2 comentarios:

  1. Sin duda el sapo comun es un animal muy beneficioso para el campo, las fotos que tienes son muy buenas

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  2. Naturaleza aragonesa25 de noviembre de 2011, 12:28

    Gracias Jairo. Sin lugar a dudas que algunos agricultores que acaban con los linderos entre cultivos, donde se refugia esta y otras muchas especies, reciben de ellas más beneficios que perjuicios.

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